Mostrando entradas con la etiqueta enfrentarse. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enfrentarse. Mostrar todas las entradas

Sin Miedo


Hemos pasado el viernes en Madrid con el equipo de una compañía nacional de mobiliario de restauración para colectividades. Día intenso y lleno de retos. Hemos compartido el momento de transición que está viviendo su sector (y muchos otros). Clientes cada vez más competentes y exigentes, necesidad inexcusable de ofrecer servicios más completos y de mayor valor, políticas de precio muy agresivas, y la certeza de que los “viejos tiempos“ no volverán. Ya no volveremos a recoger los pedidos, hoy tenemos que ir a buscarlos (esto es un axioma en muchos sectores pero en otros no se había dado la circunstancia de forma tan evidente hasta hace relativamente poco tiempo).
Las reglas de juego han cambiado. Ya no se trata de aguantar el tirón un tiempo; hasta que pase la crisis (dicen algunos) y seguir haciendo lo mismo. El viejo paradigma ha muerto. Se trata de cambiar el modelo de relación entre las empresas, entre las personas y construir nuevos escenarios dónde todos podamos hacer nuestra contribución.
Enfrentamos la dificultad que este modelo de nueva relación aún no está claro, y empezamos a crearlo del mismo modo que hemos aprendido otras cosas; por ensayo y error. Bueno esto no es así exactamente, hoy observamos qué hacen los demás, analizamos, pensamos en qué estrategia tenemos que avanzar y pasamos a la acción, y luego vamos haciendo ajustes.
Nuevos (¿?) valores toman relevancia en este contexto. La proximidad con los clientes, proveedores, colaboradores para construir espacios dónde todos ganen.
Apoyarse unos en otros SIN MIEDO, respetando el espacio que cada uno ocupa, sabiendo como complementarse, con relaciones personales-comerciales transparentes y con la convicción que juntos podemos alcanzar desafíos que cada uno por su lado no podría. Con mayor o menor consciencia estamos avanzando hacia la red (gran número de freelances y despachos profesionales ya funcionan así).
Proactividad: Ser el cambio que quieres ver –decía el maestro. Provoca lo que quieres que suceda. No esperes, nadie esperará por ti.
Confianza: Tradicionalmente hemos pensado que hacer cosas entraña riesgos, pero en este entorno tan dinámico y complejo es justo lo contrario. No hacer nada, no tomar decisiones, no moverse es lo más arriesgado que puedes hacer.
La escucha activa de verdad, con una atención plena, sin interrumpir, dejando espacios para que la otra persona pueda manifestar sus inquietudes, invitándolo a reflexionar, a abrirse. Encontrar modos de reconectarnos los unos con los otros es la práctica y la estrategia que seguramente más puede ayudarnos en esta realidad. No es que me ponga tierno ni ñoño (aunque puede ser), sencillamente es lo que me parece más sencillo, práctico y a nuestro alcance.
Humildad en nuestra forma de entender nuestras relaciones. Nos patean el hígado los que van de sobraditos, los que pontifican sobre mil cosas, lo que se mueven como si fueran el centro del universo; nos gustan los decididos, los que se comprometen y están al servicio, los que convierten problemas en oportunidades y ven (con todo su realismo) la botella medio llena.
En fin ejercicios como los de este viernes nos reconectan con algunas esencias que me atrevo a decir son intemporales y nos permiten avanzar en nuestros caminos con esas certezas, aunque los pasos concretos que demos sean todavía inciertos.

Conferencia sobre transiciones profesionales

Una vez más Excellence nos confía una conferencia sobre transiciones profesionales. Será hoy a las 19.00. Puesto que luego se me va a hacer tarde os dejo colgada la presentación que vamos a proyectar.
Para cualquier cosa ya sabéis dónde encontrarme. Un abrazo fuerte y nos vemos en Excellence o bloggeando por ahí.

Saludos

Toni

Clarificar, clarificar, clarificar



Hace unos dias en una sesión de coaching individual, un profesional brillante y decidido del mundo del marketing me explicaba una realidad un tanto compleja. Había montado su propia empresa y tenía un puntito que lo bloqueaba. La necesidad de impulsar su propio negocio, los equilibrios de la vida profesional y personal y una relación que venía de su pasado como asalariado que había reconvertido ahora como profesional y que ahora no encontraba su lugar.

Esta realidad sin ser en si mismo muy compleja si que generaba un desazón importante en su equilibrio vital y en cómo se manejaba con esta tensión; esta persona me comentaba que podía seguir viviendo con este "mal rollo" (la verdad es que estamos muy entrenados para aguantar lo que haga falta), pero que no era agradable y temía que le robase energía para su proyecto empresarial.

Hemos estado explorando el cómo, el porquè, el para que y al final ¿sabéis que? Era tan sencillo y tan dificil a la vez como clarificar de forma precisa las relaciones profesionales que mantenemos. Me ha hecho pensar y quería compartirlo con vosotros. Es muy curioso cuando, "objetivamente" (las comillas son por el uso de esta palabra tan particular) existen pocos problemas y nos enganchan emocionalmente tanto; podemos llegar a afirmar que TODO va mal y al finar ser dos cosillas que nos remueven una barbaridad, y ese todo no es mucho pero es importante.

Bueno que me despisto. El tema que tratamos y que me hizo pensar fué que, cuando nos compromotemos con proyectos, empresas y al fin y al cabo con personas, llega un momento que uno puede acabar pediendo la consciencia del propio papel, del lugar que ocupa y de las cualidades propias que a un@ le dan valor y que la otra parte necesita. En ocasiones por una mala entendida voluntad de ayudar, de prestar servicio (esto de la orientación al cliente a veces es una mala pasada;-), de estar ahí; supone también asumir cosas que no nos corresponden y luego sientan un precedente, dar por supuesto ideas formas de relacionarnos que el otro igual no comparte...en fin que de todo aquello que no está clarifcado es asumido como cierto por nosotros y como una sombra se apodera de nuestra forma de proceder y tomar decisiones. Es un proceso tan rápido y efectivo que nos atrapa con facilidad.

Sólo por si os sirve de información, en PNL utilizamos muchas veces la pregunta crítica (en este sentido epistemológica) ¿Cómo sabes eso? ...Si No le puedo plantear eso a mi cliente...¿Cómo lo sabes?, No me van a aceptar ese enfoque ¿Cómo lo sabes?, esto no va a funcionar ¿cómo lo sabes?, Yo no soy capaz de....¿cómo demonios lo sabes?!!!

Sólo con esta sencilla pregunta puedes ayudarte a fijar si operas con prejuicios o con datos e información útil.

Para terminar, y aunque ya sebéis que no damos consejos, no dejes abiertos los temas importantes, por es abertura se irá tu energía; clarifica ,genera alternativas, enfoca, cierra y sigue tu camino.


Un abrazo.

Toni